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Anales Médicos de la Asociación Médica del Centro Médico ABC

ISSN 0185-3252 (Impreso)
Revista de la Asociación Médica del Centro Médico ABC
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2021, Número 3

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An Med Asoc Med Hosp ABC 2021; 66 (3)


Anestesia y diabetes en el perioperatorio

Ortega García, Jaime Pablo Antonio1; Carrillo Molina, Norma Elizabeth1; López Ramírez, Angélica Yanine2
Texto completo Cómo citar este artículo 10.35366/101667

DOI

DOI: 10.35366/101667
URL: https://dx.doi.org/10.35366/101667
Artículos similares

Idioma: Español
Referencias bibliográficas: 54
Paginas: 195-204
Archivo PDF: 296.55 Kb.


PALABRAS CLAVE

Diabetes, hiperglucemia, perioperatorio, anestesia.

RESUMEN

La diabetes mellitus es una enfermedad metabólica caracterizada por hiperglucemia crónica y trastornos en el metabolismo de carbohidratos, proteínas y grasas. Afecta alrededor de 9.3% de la población mundial. En México hasta 25% de los pacientes quirúrgicos pueden ser diabéticos, siendo una de las primeras causas de morbimortalidad, así como el aumento en el número de días de estancia intrahospitalaria. Durante el manejo intraoperatorio el objetivo principal radica en mantener niveles adecuados de glucosa, concentración normal de electrólitos, así como garantizar la función óptima y adecuada del nivel cardiovascular y renal. Es responsabilidad del equipo quirúrgico contar con los recursos necesarios para realizar el diagnóstico y tratar la hiperglucemia perioperatoria, con el fin de disminuir las complicaciones relacionadas. En casos de cirugía electiva se recomiendan niveles de hemoglobina glucosilada ≤ 8.5%. El objetivo de esta revisión es conocer la fisiopatología de la diabetes en el perioperatorio con el fin de tratar, mejorar y disminuir todas las complicaciones a tiempo.



ABREVIATURAS:

  • CAD = Cetoacidosis diabética.
  • HbA1c = Hemoglobina glucosilada.
  • ADA = Asociación Americana de Diabetes.
  • UI = Unidades internacionales.



INTRODUCCIóN

La diabetes mellitus es una condición crónica de hiperglucemia que afecta alrededor de 9.3% de la población mundial. La literatura médica demuestra una clara asociación entre hiperglucemia perioperatoria y una evolución clínica tórpida. El riesgo de complicaciones postoperatorias y el incremento en la mortalidad se relacionan con el control de la glucemia y la severidad de la hiperglucemia durante la estancia intrahospitalaria.1-3

Los niveles de glucosa en sangre elevados impiden la función habitual de los neutrófilos y causan una sobreproducción de especies de oxígeno reactivas, ácidos grasos libres y mediadores inflamatorios. Estos cambios fisiopatológicos contribuyen a un daño celular directo y disfunción vascular e inmune.4 La evidencia científica indica que la corrección de la hiperglucemia en el perioperatorio reduce las complicaciones hospitalarias y disminuye la mortalidad en pacientes de cirugía general y cardiaca;5,6 sin embargo, el manejo óptimo de la glucosa en el periodo perioperatorio es ampliamente discutido.



CONCEPTO

La diabetes es una enfermedad metabólica caracterizada por hiperglucemia crónica y trastornos en el metabolismo de los carbohidratos, proteínas y grasas como resultado de defectos en la secreción de insulina, en su mecanismo de acción o ambas.7



PREVALENCIA

La diabetes mellitus tipo 2 es la forma más común y su prevalencia global se eleva como resultado de cambios en el estilo de vida y el aumento de la esperanza de vida.8

Se estima que alrededor de 463 millones de personas entre 20 y 79 años tienen diabetes,9 lo cual corresponde a 9.3% de la población adulta y representa cuatro veces un incremento en la prevalencia de la diabetes desde 1980.10 Pacientes con diabetes tipo 2 frecuentemente tienen comorbilidades como hipertensión arterial, obesidad, enfermedad isquémica y ateroesclerosis. La enfermedad coronaria, en particular, puede afectar a pacientes jóvenes comparada con la población no diabética y puede existir isquemia silenciosa; la valoración del riesgo preoperatorio de los pacientes diabéticos es un reto y pueden ser subestimados, tienen mayor riesgo para eventos cardiovasculares y mortalidad que los pacientes con angina típica.2

Las guías actuales recomiendan pruebas de estrés en individuos diabéticos asintomáticos.11 Aunque la hiperglucemia perioperatoria es reportada hasta en 20 a 40% de pacientes para cirugía general, y aproximadamente 80% en pacientes después de cirugía cardiaca, reportes indican una prevalencia de 32% en Unidad de Cuidados Intensivos y fuera de ella. De estos pacientes, de 12 a 30% con hiperglucemia intra- y postoperatoria no se sabían diabéticos antes de la cirugía, este estado es por estrés, 60% de los pacientes admitidos con nueva hiperglucemia se confirman diabéticos en el lapso de un año. La hemoglobina glucosilada permite diferenciar la hiperglucemia por estrés de la diabetes no diagnosticada.

Por otra parte, hasta 25% de los pacientes con diabetes tipo 2 pueden requerir cirugía en algún momento de su vida relacionada a complicaciones crónicas que afectan los sistemas cardiovascular, oftálmico, renal y ortopédico. El riesgo de complicaciones postoperatorias (gastroparesia, cardiovasculares, infección) en pacientes con diabetes tipo 2 es mayor que en los pacientes no diabéticos reportados en estudios a gran escala.2,10,12 Karamanos y colaboradores demostraron mayor mortalidad y complicaciones cardiovasculares y renales después de colecistectomía en pacientes diabéticos, posiblemente por diabetes avanzada o comorbilidades severas,13 cuando persiste la hiperglucemia por estrés (> 180 mg/dL) hay efectos deletéreos, como trastornos inmunes, infecciones, trombosis, accidente vascular cerebral, infarto agudo al miocardio, estrés oxidativo y aumento de producción de especies de oxígeno reactivas.14



FISIOPATOLOGíA

Durante el ayuno, el sujeto normal mantiene niveles de glucosa en plasma entre 60 a 100 mg/dL. La hiperglucemia en el perioperatorio se puede presentar por estrés quirúrgico y anestésico debido a una alteración en la regulación del balance entre la producción de glucosa hepática y su utilización en tejidos periféricos: un aumento en la secreción de hormonas contrarreguladoras (catecolaminas, cortisol, glucagón y hormona del crecimiento) ocurre y causa una excesiva liberación de citocinas inflamatorias, incluyendo el factor de necrosis tumoral alfa, interleucina 6 e interleucina 1B.15,16 El cortisol incrementa la producción de la glucosa hepática estimulando el catabolismo proteico y promoviendo la gluconeogénesis.17 La cirugía, su tipo y duración incrementan la secreción de glucagón, catecolaminas e inhibe la secreción de insulina por las células beta pancreáticas.4 Adicionalmente, el incremento de hormonas por el estrés aumenta la lipólisis y la concentración de ácidos grasos libres. Hay evidencia que sugiere que el factor de necrosis tumoral alfa interfiere con la síntesis y/o translocación del receptor 4 transportador de glucosa, reduciendo la captación de glucosa en tejidos periféricos.18-20 Estos procesos resultan en un estado de alteración en la acción de la insulina sobre la glucosa, lo que genera un estado de resistencia a la insulina, el cual es más pronunciado en el primer día del postoperatorio y que puede persistir de nueve a 21 días después de la cirugía.21

La carga de carbohidratos preoperatoria cada vez es más frecuente en la práctica quirúrgica, porque puede contrarrestar el estado de resistencia a la insulina que ocurre debido al estrés e inanición. Los protocolos de recuperación acelerada después de una cirugía (ERAS) promueven la administración de bebidas ricas en carbohidratos dos horas antes de la cirugía. Esto evita un estado catabólico asociado con inanición, demostrado por un aumento en la sensibilidad a la insulina y disminución del riesgo de hiperglucemia postoperatoria.22,23 La magnitud de la respuesta contrarreguladora se relaciona a la severidad de la cirugía, el tipo y la duración de la anestesia, líquidos intraoperatorios y apoyo nutricional han sido ligados a la elevación de la glucosa y la hiperglucemia por estrés, esto último se prolonga en cirugías que involucran tórax y abdomen cuando es comparada con procedimientos periféricos.23 Los anestésicos volátiles inhiben la secreción de insulina e incrementan la producción de glucosa hepática (Figura 1).24-27

Los síntomas de la diabetes varían dependientes del nivel de la glucosa sanguínea. Algunos de los signos y síntomas de la diabetes tipo 1 y 2 son: polidipsia, poliuria, polifagia, pérdida de peso sin causa aparente, cetonas en la orina, fatiga, irritabilidad, visión borrosa, heridas que tardan en cicatrizar e infecciones frecuentes.



CLASIFICACIóN

La diabetes es una enfermedad heterogénea cuya presentación y progresión puede variar considerablemente. Se clasifica de la siguiente manera: tipo 1 y 2, gestacional y tipos específicos debido a otras causas.

En la actualidad, se sabe que tanto los tipos 1 como 2 pueden ocurrir en cualquier grupo de edad. Los niños con diabetes tipo 1 presentan los síntomas característicos de poliuria, polidipsia y aproximadamente un tercio cetoacidosis diabética (CAD). En cambio, en los adultos puede presentarse de forma más variable, llegando a experimentar una remisión temporal de la dependencia a la insulina. De manera ocasional, los pacientes con diabetes tipo 2 pueden presentar CAD, particularmente en minorías étnicas.

Es importante mencionar que la clasificación de la diabetes posterior al diagnóstico no siempre es sencilla. Tanto la diabetes tipo 1 como 2 poseen factores genéticos y ambientales que pueden resultar en la pérdida progresiva de masa y o función de células β, manifestándose clínicamente como hiperglucemia; una vez que ésta se produce ambos tipos de diabetes corren el riesgo de desarrollar las mismas complicaciones crónicas, aunque difiere en la tasa de progresión.28



CRITERIOS DIAGNóSTICOS

La diabetes se puede diagnosticar basándose en los criterios de glucosa plasmática, ya sea por su valor en ayunas o a las dos horas posterior a una prueba de tolerancia a la glucosa, o los criterios basados en la hemoglobina glucosilada (HbA1c). Las guías de la Asociación Americana de Diabetes (ADA, por sus siglas en inglés) aceptan los siguientes valores: glucosa plasmática en ayuno de ocho horas ≥ 7.0 mmol/L (≥ 126 mg/dL), glucosa venosa plasmática aleatoria (en un paciente con síntomas clásicos de hiperglucemia) ≥ 200 mg/dL, glucosa plasmática a las dos horas de administración oral tras una prueba de tolerancia a la glucosa (carga de 75 g de glucosa) ≥ 11.1 mmol/L (≥ 200 mg/dL), HbA1c ≥ 48 mmol/L (≥ 6.5%). Por lo general, cualquiera de estas pruebas son igualmente apropiadas para el diagnóstico.28

Si los niveles de glucosa son altos y se encuentran en valores que no cumplan con los criterios ya mencionados, dichos resultados se clasifican como prediabetes, en caso de que los rangos de HbA1c se encuentren entre 39 a 47 mmol/L (5.7-6.4%), dichos pacientes poseen alto riesgo de desarrollar en el futuro diabetes mellitus tipo 2.29 Los estudios epidemiológicos que formaron la base para recomendar la HbA1c para el diagnóstico de la diabetes incluían únicamente a los adultos. Sin embargo, la ADA concluyó recientemente que puede ser empleada como diagnóstico para prediabetes o diabetes tipo 2 en niños y adolescentes.30 En condiciones asociadas al aumento en el recambio de glóbulos rojos, embarazo en el segundo y tercer trimestre, deficiencia de deshidrogenasa glucosa-6-fosfato, hemodiálisis, pérdida o transfusión de sangre reciente o terapia con eritropoyetina, sólo los criterios asociados a glucosa plasmática deben ser utilizados para el diagnóstico de diabetes. De igual manera, la HbA1c es menos confiable en estados postparto, VIH/SIDA en manejo con cierto tratamiento y anemia ferropénica.31

En el caso de que exista un diagnóstico clínico claro, éste requiere dos resultados anormales de la misma prueba o dos pruebas separadas. También se puede llegar a confirmar el diagnóstico si dos pruebas diferentes de glucosa plasmática en ayunas y HbA1c se encuentran por encima del umbral diagnóstico.32 En los casos con valores plasmáticos de glucosa en ayuno por debajo de 126 mg/dL asociado a dos resultados de HbA1c mayores de 6.5% se confirma el diagnóstico de diabetes. Si los pacientes presentan resultados cerca del margen del umbral diagnóstico la prueba debe ser repetida en los siguientes tres a seis meses. En un paciente con síntomas clásicos, la medición de la glucosa plasmática en ayunas más una glucosa plasmática aleatoria > 200 mg/dL son suficientes para realizar el diagnóstico.

Las pruebas diagnósticas deben considerarse en personas con sobrepeso u obesidad, así como en aquellos adultos que tienen uno o más de los siguientes factores de riesgo: parientes en primer grado con diabetes, raza/etnia de alto riesgo, historia de enfermedad cerebral vascular, hipertensión arterial, dislipidemia, mujeres son síndrome de ovario poliquístico, sedentarismo y acantosis. Se recomienda que los pacientes con prediabetes deben someterse a las pruebas anualmente, las mujeres con diagnóstico de diabetes gestacional deben ser analizadas de por vida al menos cada tres años, el resto de la población sin factores de riesgo debe comenzar a los 45 años, de ser normales las pruebas deben repetirse con un mínimo de intervalos de tres años.



MANEJO DE LA DIABETES

El control glucémico se puede lograr por diferentes medios dependiendo la etiología de la enfermedad. Los hipoglucemiantes son comúnmente utilizados para controlar la diabetes tipo 2 junto con el cambio en el estilo de vida. La metformina se usa típicamente como monoterapia y primera línea en la diabetes tipo 2, por su eficacia, accesibilidad económica y pocos efectos secundarios. Dependiendo del control glucémico, puede llegar a ser necesario el empleo de terapia inyectable o combinada, incluyendo la insulina.33,34

Uno de los principales objetivos del tratamiento hipoglucemiante se basa en la reducción de las complicaciones a largo plazo. Un reciente metaanálisis realizado en el Reino Unido llevó a cabo comparaciones directas entre la monoterapia y las terapias combinadas, esta revisión sistemática continúa respaldando a la metformina como fármaco de primera línea, debido a sus beneficios sobre la HbA1c, el peso y la mortalidad cardiovascular frente al empleo de las sulfonilureas.35,36

Con respecto a la reducción del peso, se demostró que tanto las tiazolidinedionas como las sulfonilureas y la insulina llegan a disminuirlo hasta por 5 kg. Respecto a los valores de HbA1c, los inhibidores del cotransportador sodio-glucosa tipo 2 (SGLT-2) llegan a reducir sus valores de manera similar a la metformina, no así los inhibidores de la dipeptidil peptidasa-4­ (DPP-4) la reducen en menor proporción que la metformina y sulfonilureas. Respecto a la presión arterial sistólica, los inhibidores de la SGLT-2 y los agonistas del receptor de GLP-1 llegan a reducirla de 3 a 5 mmHg, sin llegar a presentar efectos concomitantes sobre la frecuencia cardiaca.37,38 La combinación de metformina más un agonista del receptor de GLP-1 se asoció con menor riesgo de hipoglucemia que la metformina más insulina premezclada o basal, favoreciendo sus efectos sobre el peso.39,40

Los diferentes mecanismos de acción sobre cada una de estas terapias producen diversos efectos, perfiles de tolerancia y beneficios adicionales más allá del control glucémico. Los resultados demostrados en la revisión sistémica realizada por Shubing Jia y colaboradores41 mostraron que la terapia combinada con miméticos de incretinas y SGLT-2 fue superior respecto a la monoterapia en términos de HbA1c. La combinación de insulina y metformina se asocia con mejor control glucémico, disminuye la dosis diaria de insulina, menor riesgo de hipoglucemia y aumento de peso. La combinación de los inhibidores de la DPP-4 e insulina parecen presentar beneficios sobre el control glucémico sin presentar efectos adversos. Nuevos medicamentos como los agonistas del receptor de GLP-1, los inhibidores del SGLT-2 poseen perfiles con beneficios aceptables sobre la reducción de peso cuando se agregan a la terapia con insulina. De acuerdo con los resultados obtenidos en dicho metaanálisis, se encontró que los miméticos de incretinas combinados con metformina mejoran los niveles de HbA1c, siendo superior su efecto que en combinaciones de metformina con inhibidores de SGLT-2 y DPP-4. En resumen, tanto los inhibidores de SGLT-2 y los agonistas del receptor GLP-1 poseen ventajas en términos de eficacia y seguridad.16,17,41-43

Ahora que conocemos la fisiopatología, los criterios diagnósticos y el mecanismo de acción de los fármacos con base en el tratamiento de la diabetes, hablaremos del manejo perioperatorio del paciente diabético. La importancia de un control adecuado de los niveles de glucosa en el perioperatorio radica en que el trauma quirúrgico y la anestesia alteran la regulación hormonal de la glucosa y los niveles elevados de ésta conducen a disfunción endotelial, inmunológica y daño celular. Los pacientes diabéticos sometidos a cirugía tienen una tasa de morbimortalidad más alta y un aumento en el número de días de estancia intrahospitalaria al compararlos con los pacientes no diabéticos sometidos al mismo procedimiento quirúrgico.



PREOPERATORIO

La valoración inicial de nuestros pacientes comienza desde el momento en que observamos por primera vez al paciente, y aunque los escenarios clínicos pueden ser infinitos, en la mente del anestesiólogo reina la primicia de identificar todos los posibles riesgos transanestésicos y postoperatorios. El conocimiento de los antecedentes clínicos del paciente nos dará las herramientas para un adecuado e individualizado manejo transanestésico. Cuando se trate de cirugía electiva es importante conocer al paciente diabético previo a la intervención quirúrgica con el objetivo de optimizar la condición base, identificar riesgos e informarle del manejo que se llevará en el perioperatorio. Es muy importante asegurarnos que la enfermedad se encuentra controlada. Para la cirugía electiva se recomienda que la HbA1c sea < 8.5%, de lo contrario se debe diferir hasta mejorar el control.44

Los puntos específicos por identificar en la valoración preanestésica son:45

  • 1. Tiempo de evolución de la enfermedad.
  • 2. Existencia de daño a órgano blanco (valoración de riesgo cardiovascular, tasa de filtración glomerular, enfermedad vascular periférica, neuropatía, retinopatía).
  • 3. Medicación actual y pasada. Apego al tratamiento.
  • 4. Índice de masa corporal.
  • 5. Valor de hemoglobina glucosilada.
  • 6. Resultado de monitoreo de glucemia en casa.

Laboratorios y estudios de imagen a solicitar:

  • 1. Electrocardiograma de 12 derivaciones.
  • 2. Tele de tórax.
  • 3. Glucemia en ayunas.
  • 4. Hemoglobina glucosilada.
  • 5. Creatinina sérica.
  • 6. Electrólitos séricos.
  • 7. Examen general de orina.



PROGRAMACIóN QUIRúRGICA

Idealmente los pacientes diabéticos deben ser intervenidos a primera hora de la mañana, con el objetivo de disminuir el periodo de ayuno y minimizar los cambios en su rutina habitual. Es recomendable sugerir a los pacientes portar tabletas de glucosa para ingerirlas en caso de que sientan síntomas de hipoglucemia en las horas previas a la cirugía.27



AJUSTE FARMACOLóGICO EN EL PERIOPERATORIO

El objetivo es evitar los periodos de hipo- e hiperglucemia en la fase de ayuno hasta que el paciente pueda ingerir líquidos y alimentos normalmente (Tablas 1 y 2).46



MANEJO TRANSANESTéSICO

El objetivo del manejo intraoperatorio es mantener niveles adecuados de glucosa, concentraciones de electrólitos normales, garantizar función cardiovascular óptima y adecuada perfusión renal. Son recomendables niveles de glucosa entre 100-180 mg/dL, y de hasta 220 mg/dL en casos en los que el paciente tiene previamente un control deficiente de la enfermedad. Valores de 140-180 mg/dL se recomiendan en el paciente crítico. El monitoreo de la glucosa capilar debe realizarse previo a la inducción anestésica y posteriormente cada 1-2 horas durante la cirugía.27,44,45



MANEJO DE HIPERGLUCEMIA TRANSOPERATORIA

Si la glucemia excede de 220 mg/dL, de ser posible se recomienda medir niveles de cetona en sangre (> 3 mmol/L) o en orina (> 2×) para descartar cetoacidosis, cuya tríada es cetonemia > 3mmol/L, glucemia > 200 mg/dL, bicarbonato < 15 mmol/L o pH < 7.3.

En pacientes con diabetes tipo 1 e hiperglucemia > 220 mg/dL, se debe administrar insulina de acción rápida vía subcutánea sin exceder 6 UI por dosis, asumiendo que cada unidad de insulina disminuirá alrededor de 50 mg/dL de glucemia. La glucosa capilar debe ser medida a la hora y sólo se debe considerar una segunda dosis pasadas dos horas de la primera administración.

En pacientes con diabetes tipo 2 e hiperglucemia > 220 mg/dL se debe administrar insulina de acción rápida vía subcutánea a una dosis de 0.1 UI/kg de peso, sin exceder 6 UI. La glucosa capilar debe ser medida a la hora y sólo se debe considerar una segunda dosis pasadas dos horas de la primera administración. Se puede considerar el uso de una bomba de infusión en caso de persistir la hiperglucemia.



TRATAMIENTO DE HIPOGLUCEMIA TRANSOPERATORIA

En caso de niveles de glucosa inferiores a 70 mg/dL se recomienda administrar 100 mL de glucosa al 20% (20 g) vía intravenosa, en caso de niveles entre 70-90 mg/dL aplicar 50 mL de glucosa al 20% (10 g) vía intravenosa.



TéCNICA ANESTéSICA

La técnica a elegir debe ser optimizada con el fin de que el paciente regrese a la normalidad lo más pronto posible, el consumo habitual de alimentos y la medicación de rutina. La anestesia regional sola o como parte de la analgesia multimodal tiene resultados favorables en pacientes diabéticos al disminuir el uso de opioides y sus eventos adversos, disminuye el riesgo de trombosis, la respuesta quirúrgica al estrés, así como el sangrado total y facilita el retorno temprano a la vía oral; sin embargo, el bloqueo neuroaxial se ha asociado a mayor riesgo de inestabilidad hemodinámica y absceso epidural en pacientes con neuropatía autonómica previa, por lo que su uso y riesgo-beneficio debe evaluarse individualmente en este grupo de pacientes.47,48

Se ha descrito que la dexametasona puede causar hiperglucemia, en caso de usarse se debe medir la glucosa capilar cada hora en las cuatro horas posteriores a su administración.49



MANEJO DE LíQUIDOS

Existe poca evidencia acerca del manejo óptimo de líquidos para pacientes diabéticos, la solución Hartman se conoce segura en pacientes diabéticos y no contribuye a hiperglucemia significativa.50

Cuando se esté usando una bomba de infusión continua de insulina, se recomienda la administración de glucosa al 5% en una solución salina al 0.45% mezclada con potasio al 0.15-0.3% (20 mmol/L), con el fin de aportar sustrato a la glucosa y disminuir proteólisis, lipolisis, cetogénesis y mantener los niveles de electrólitos dentro de los valores normales.7 El volumen recomendado es de 25-50 mL/kg/día, aproximadamente 83 mL/h en un paciente de 70 kg.51



MANEJO POSTOPERATORIO INMEDIATO

Al ingreso del paciente en la Unidad de Cuidados Postoperatorios se debe medir glucosa capilar nuevamente. En caso de niveles de glucosa mayores a 180 mg/dL se recomienda administrar insulina de acción rápida vía subcutánea (Tabla 3).52

La ingesta de alimentos vía oral debe reiniciarse tan pronto como sea posible.

Metas de glucosa preprandial: 100-140 mg/dL y de glucosa durante el día no mayor a 180 mg/dL.52



COMPLICACIONES AGUDAS

Cetoacidosis diabética

Es un estado catabólico desencadenado por dosis inadecuada de insulina y enfermedades simultáneas como infecciones. Tiene una mortalidad significativa de 1 a 5% si no se reconoce y trata precozmente. La CAD está provocada por un déficit absoluto de insulina, con un incremento concomitante de las hormonas contrainsulares (glucagón, adrenalina, cortisol y hormona del crecimiento). La hiperglucemia secundaria provoca diuresis osmótica que genera una abundante pérdida de agua y electrólitos por la orina. Se genera un estado lipolítico, con aumento de los ácidos grasos libres que son transportados hasta el hígado, donde se metabolizan dando lugar a los cuerpos cetónicos. La acumulación de estos últimos ocasiona una acidosis metabólica orgánica grave. La tríada característica es: hiperglucemia, acidosis metabólica de anión gap elevado y cetosis. El cuadro clínico incluye síntomas de hiperglucemia, dolor abdominal, náuseas, vómitos, deshidratación que puede ser severa hasta insuficiencia renal, taquipnea, respiración de Kussmaul, hipotermia y nivel de conciencia alterado. En el tratamiento es clave la administración intravenosa de insulina y la fluidoterapia intravenosa.53

Hipoglucemia

Caracterizada por la tríada de Whipple: síntomas de hipoglucemia, glucemia plasmática < 70 mg/dL y alivio de los síntomas con la administración de glucosa.

El tratamiento es la administración de glucosa, si el paciente está despierto y puede ingerir, se administran 15 g de glucosa; bajo anestesia o en inconciencia se dan vía intravenosa 25 g y se realiza un control de glucemia capilar cada 5 a 10 minutos hasta la resolución.54



CONCLUSIONES

Hasta 25% de los pacientes quirúrgicos pueden ser diabéticos, en México es una de las primeras causas de morbimortalidad en la población en general con incidencia y prevalencia en aumento. Es responsabilidad del equipo quirúrgico contar con los recursos necesarios para diagnosticar y tratar a tiempo los eventos de hiperglucemia en el perioperatorio, con el fin de disminuir las complicaciones relacionadas.


REFERENCIAS (EN ESTE ARTÍCULO)

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AFILIACIONES

1 Médico Anestesiólogo e Intensivista, adscrito al Departamento de Anestesiología. Centro Médico ABC. México.

2 Anestesióloga Oncóloga, adscrita al Departamento de Anestesiología. Centro Médico ABC. México.



NIVEL DE EVIDENCIA

III



CORRESPONDENCIA

Dra. Angélica Yanine López Ramírez. E-mail: yanine3010@gmail.com




Recibido: 12/05/2021. Aceptado: 28/07/2021.

Figura 1
Tabla 1
Tabla 2
Tabla 3

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