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Salud Mental

ISSN 0185-3325 (Impreso)
Órgano Oficial del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz
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2003, Número 2

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Salud Mental 2003; 26 (2)


La demanda de drogas: México en la perspectiva internacional

Medina-Mora E, Rojas GE
Texto completo Cómo citar este artículo Artículos similares

Idioma: Español
Referencias bibliográficas: 28
Paginas: 1-11
Archivo PDF: 421.43 Kb.


PALABRAS CLAVE

Drogas, demanda, problema global, México.

RESUMEN

En la actualidad, se ha reconocido ampliamente que el abuso de drogas constituye un problema global y que, por lo tanto, son necesarias soluciones también globales que requieren una cooperación internacional, ya que las fronteras entre los países productores, distribuidores y consumidores han desaparecido. La mayor parte de las actividades relacionadas con el narcotráfico depende del mercado de las drogas, que a su vez también se rige por los ciclos de consumo, las oportunidades para el cultivo, la producción y el contrabando de éstas, y por las actitudes públicas relativas al abuso. Este artículo presenta un panorama de las tendencias internacionales del abuso de drogas y dentro de este contexto aborda con más detalle dicho problema, en México. A veces es difícil obtener información segura y por lo tanto no se dispone de una evaluación de las actividades ilícitas. Los cálculos obtenidos mediante encuestas y otros tipos de estudios, realizados en distintos países, podrían diferir más bien debido a las metodologías que a las variaciones en los índices del consumo de drogas. A pesar de estas limitaciones, destacan algunas tendencias mundiales obtenidas mediante el análisis de los datos que documentan los países miembros de las Naciones Unidas, los informes anuales del International Narcotics Control Board y los estudios epidemiológicos llevados a cabo en México a partir de 1970. Las Naciones Unidas han calculado que alrededor del mundo, 185 millones de personas consumen drogas, principalmente la Cannabis (mariguana y hashish) (96%). A ésta le siguen los opiáceos (heroína, morfina y opio) (87%), cocaína y sus derivados (81%), los inhalables (cuyo consumo está disminuyendo) y los estimulantes del tipo de las anfetaminas, entre los cuales la forma de metanfetamina, llamada “éxtasis”, es consumida por 0.1% de la población global. Estas tendencias mundiales también se observan en México, aunque desde luego, existen variaciones geográficas con respecto a la demanda de tratamiento para el abuso de drogas, que van ligadas a la disponibilidad de las substancias y a factores socio-culturales. La mayor demanda de tratamiento por el consumo de cocaína se ubica en el continente americano, mientras que en Europa, Asia y Australia se debe al uso de heroína; en Africa responde al consumo de la Cannabis y en Japón a los estimulantes del tipo de las anfetaminas. La producción ilícita de opio en Afganistán se trata con cierto detalle dentro del contexto de los factores económicos, políticos y geo-estratégicos que condujeron a ese país a producir 79% del opio ilícito mundial. A pesar de que en el año 2000 se redujo la producción, ésta aún representaba 70%. La erradicación de la producción en los países vecinos contribuyó también a que Afganistán se convirtiera en una fuente alterna de producción mundial de opio. Los hechos del 11 de septiembre del 2001 en Nueva York, han propiciado la colocación de cantidades considerables de opio ilícito en el mercado, y por lo tanto hay una mayor disponibilidad de este tipo de drogas, factores que influyen tanto en el consumo como en la demanda de tratamiento a nivel mundial. Colombia y México producen opio y heroína para mercados locales especialmente para el de Norteamérica. En México se observa un incremento en el consumo de cocaína y heroína principalmente en algunas áreas de la zona fronteriza con los Estados Unidos de Norteamérica aunado también a un aumento de la demanda de tratamiento. El uso de la heroína conduce a problemas serios de abuso y riesgo de dependencia, y su uso y el de otras substancias administradas por vía intravenosa, son responsables de la transmisión de enfermedades infecciosas tales como el VIH y el SIDA, la hepatitis y la tuberculosis. Noventa y ocho por ciento de la producción mundial de cocaína se produce principalmente en Colombia, Perú y Bolivia y se distribuye a través del Caribe y de México. Su uso está disminuyendo en Bolivia y aumentando en algunos países europeos y en México. La Cannabis se produce mundialmente y en casi todas las latitudes, aunque la mayor parte se localiza al norte de Africa. Actualmente es la droga más consumida tanto a nivel mundial como en México, y se observa un incremento de aproximadamente 60% entre 1988 y 1998. En México los inhalables todavía son utilizados por niños que trabajan en la calle, pero existe una disminución en las cifras de este consumo en otros sectores de la población donde ha sido desplazado por la cocaína. Las drogas sintéticas, principalmente los alucinógenos tales como el LSD, se empezaron a consumir en la década de 1950 y, en la de 1990 el uso de estimulantes del tipo de las anfetaminas resurgió entre los jóvenes ligado a sus estilos de vida e identidad de grupo. A mediados de la década de 1990 se reconoció que el consumo de estas sustancias constituía un problema mundial que afectaba aproximadamente a seis de cada 1000 personas de 15 años de edad en adelante, de los cuales 0.1% usaba el “éxtasis”. En México éste es consumido por 0.1% de la población entre los 12 y los 65 años de edad. En este contexto, los países miembros de las Naciones Unidas firmaron una Declaración de Principios sobre la Reducción y Demanda de Drogas en la que se establece la necesidad de desarrollar políticas globales basadas en la evaluación del problema de las drogas en cada país con el fin de llegar a acuerdos también globales que conduzcan a un abordaje balanceado de la reducción de la oferta y la demanda, tomando en cuenta a las poblaciones vulnerables o con necesidades específicas, propagando información e instrumentando programas de entrenamiento y coordinación entre los países para asegurar el derecho de todas las personas a un estado de bienestar.


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